- “Una entidad que busca atraer inversiones y expandir su capacidad productiva necesita servicios públicos capaces de acompañar ese desarrollo, y el agua es uno de los más determinantes”: Carlos Humberto Suárez.
El senador Carlos Humberto Suárez Flores, del Partido Verde, presentó un Punto de Acuerdo para exhortar a la Cámara de Diputados, a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y a la Comisión Nacional del Agua para que en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2027 se fortalezcan los recursos destinados a la seguridad hídrica de Nuevo León, priorizando la infraestructura, la rehabilitación, la eficiencia, la recuperación de volúmenes, el saneamiento, el reúso, la conservación de las fuentes de abastecimiento y la resiliencia ante sequías e inundaciones.
Explicó que el Programa Nacional Hídrico 2026-2030 reconoce la necesidad de ampliar y modernizar la infraestructura hidráulica del país, tanto mediante nuevas obras como a través de la rehabilitación de las existentes. Plantea además el uso de mecanismos de financiamiento federal y la coordinación con gobiernos estatales y municipales para desarrollar proyectos estratégicos, incluyendo instrumentos como el Programa de Agua Potable, Drenaje y Tratamiento (PROAGUA) y la inversión federal directa.
Aseguró que esta orientación es especialmente relevante para Nuevo León, ya que se trata de uno de los principales motores económicos de México. Su actividad industrial, manufacturera, logística y de servicios forma parte de cadenas productivas nacionales e internacionales. A ello se suma el proceso de relocalización de inversiones, que ha ampliado las oportunidades de crecimiento y empleo en la región norte del país.
Ante este panorama, afirmó que “el crecimiento económico requiere infraestructura confiable”, y añadió que “una entidad que busca atraer inversiones y expandir su capacidad productiva necesita servicios públicos capaces de acompañar ese desarrollo, y el agua es uno de los más determinantes”.
Agregó que la reducción de pérdidas debe ser un eje central de la estrategia hídrica de Nuevo León, por lo que la política presupuestaria federal debe respaldar este enfoque. No basta con financiar nuevas obras; es indispensable invertir en la infraestructura existente, que constituye un patrimonio hidráulico fundamental.
Además destacó que la entidad enfrenta los efectos de la variabilidad climática: lluvias extraordinarias, inundaciones y lapsos prolongados de escasez, por lo que cualquier política seria de seguridad hídrica debe incorporar de manera explícita el principio de resiliencia.
Por ello, afirmó que la infraestructura hidráulica debe estar preparada para condiciones climáticas más extremas, lo que, aseguró, implica robustecer los sistemas de abastecimiento, ampliar la capacidad de almacenamiento y conducción, modernizar el drenaje y las obras de control de avenidas, proteger las zonas de recarga y conservación, e integrar soluciones basadas en la naturaleza junto con mecanismos de gestión que permitan reaccionar con rapidez ante contingencias.
Finalmente, recalcó que el objetivo de su propuesta es que, durante el análisis y aprobación del Presupuesto, se reconozca la seguridad hídrica de Nuevo León como una prioridad estratégica y se fortalezcan los recursos federales destinados a atenderla, esto debido a que se trata de una entidad cuya relevancia económica y demográfica exige una atención proporcional a la magnitud de sus necesidades.









