- La ausencia de un impacto directo del ojo del ciclón en Nayarit no redujo el riesgo; por el contrario, la combinación de mar de fondo, marejadas de tempestad y el tapón hidráulico en los esteros generó un escenario de desastre complejo en la baja planicie costera, explicó Angélica Montes Rentería.
La senadora Angélica Montes Rentería, del Partido Verde, presentó un punto de acuerdo para exhortar a diversas autoridades federales, estatales y municipales a activar e implementar de manera integral y urgente todos los protocolos y mecanismos de atención a emergencias, de reconstrucción y presupuestarios en las zonas afectadas por el huracán Rachel en el estado de Nayarit, principalmente en los municipios de Tecuala, Santiago Ixcuintla y San Blas.
La legisladora ecologista explicó que el huracán Rachel se constituyó como el ciclón tropical número 17 con nombre de la temporada en la cuenca del Océano Pacífico, durante su tránsito por las costas nacionales, experimentó un acelerado proceso de intensificación meteorológica que lo llevó a alcanzar de manera sucesiva las Categorías 2 y 3 en la escala Saffir-Simpson.
Agregó que si bien el huracán Rachel no tocó tierra de manera directa en el territorio nacional, sino que mantuvo una trayectoria paralela a la línea de costa sobre aguas del Pacífico, proyectó un amplio radio de afectación que impactó de forma severa la franja marítimo-terrestre de los estados de Nayarit, Jalisco, Sinaloa y Baja California Sur.
Montes Rentería dijo que la ausencia de un impacto directo del ojo del ciclón en Nayarit no redujo el riesgo; por el contrario, la combinación de mar de fondo, marejadas de tempestad y el tapón hidráulico en los esteros generó un escenario de desastre complejo en la baja planicie costera.
Detalló que la evaluación de los daños generados por el huracán Rachel confirma que la combinación de mar de fondo, marejadas de tempestad y anegaciones pluviales impactó de forma directa la franja costera de la entidad, registrando afectaciones de diversa consideración en los municipios de Tecuala, Santiago Ixcuintla y San Blas, así como labores de monitoreo preventivo en Compostela y Bahía de Banderas.
Agregó que el impacto de Rachel sobre la infraestructura pública estatal se pude evidenciar en los sistemas hídricos e hidráulicos, donde ocasionó la suspensión de la fuente de abasto de agua potable y la falta de capacidad de drenaje en diversas zonas. También se confirmó la entrada de agua pluvial y salobre en planteles de educación preescolar, centros de salud rurales y unidades hospitalarias en los municipios costeros, así como daños en postes y cableado eléctrico en comunidades rurales, y afectaciones en la infraestructura carretera y vial.
Explicó que estos daños físicos en el estado afectan directamente las dos fuentes de ingreso de la costa: el sector pesquero artesanal y camaronicultura, y el sector turístico costero y gastronómico, que afectan directamente a prestadores de servicios y a los habitantes de la entidad.
Añadió que la permanencia prolongada de agua estancada, salobre y contaminada en zonas habitadas transforma una emergencia pluvial en una crisis de salud pública, que podría generar infecciones gastrointestinales y enfermedades diarreicas agudas, la proliferación del mosquito vector del dengue y el incremento en la incidencia de picaduras de alacrán
La senadora insistió en que frente a este tipo de contingencias, el Estado debe actuar con celeridad transformadora, y recalcó que "la población vulnerable de las zonas rurales y pesqueras de la costa de Nayarit no requiere manifestaciones de consuelo burocrático, sino la presencia oportuna del poder público traducida en insumos de auxilio, resguardo sanitario y la restitución paulatina de sus condiciones de vida digna".
Finalmente, Montes Rentería explicó que si bien los gobiernos estatal y federal ya activaron diversos protocolos de apoyo a la población, créditos para las familias de pescadores y comerciantes, y labores de reconstrucción y limpieza de zonas afectadas, es necesario reforzar las acciones de recuperación y mantener una estrategia preventiva que permita proteger a las comunidades costeras tanto por las afectaciones del huracán Rachel como ante la posible llegada de otros fenómenos meteorológicos como huracanes o ciclones que podrían generar nuevas afectaciones en la zona.









