Saludo a mis compañeras diputadas, compañeros diputados,

Antes que nada, quiero agradecer a todas mis amigas y amigos diputados que suscribieron esta iniciativa, más de 50 diputadas y diputados de diferentes partidos políticos, lo cual reconozco y agradezco, porque refleja un compromiso con la niñez.

Hoy vengo a hablar de una injusticia que ocurre todos los días en México y que, lo más grave, está permitida en la ley. Miles de niñas y niños ven limitado su futuro, no por falta de oportunidades, sino por la ausencia de quien debería protegerlos, que en muchos casos son padres irresponsables.

Hoy, en México, el padre o la madre que abandona a su familia todavía decide, todavía conserva derechos: decide sobre un pasaporte, decide sobre un cambio de ciudad, decide sobre la posibilidad de acceder a mejores oportunidades. Y eso, compañeras y compañeros, no es justicia; es una falla del Estado.

La realidad es clara, miles, millones de hogares en México son sostenidos por una sola persona. Personas que trabajan, que cuidan, que educan y que están presentes todos los días. Pero cuando necesitan tomar una decisión importante, la ley les exige pedir permiso a alguien que hace mucho dejó de cumplir con su responsabilidad.

Y ocurre lo más injusto: quien sí está tiene que pedir autorización, y quien no está tiene el poder de decir que no. Eso es absurdo. Eso no es un derecho, es una desigualdad legal.

Por eso hoy retomamos esta iniciativa que presentó como exhortó la diputada, mi amiga Sandy Arrola, diputada local por Michoacán, a quien felicito por dar este paso. Este problema lo viven millones de personas, principalmente mujeres, en nuestro país y en muchas partes del mundo. No es un problema local, es una realidad estructural.

La llamada "Ley Kau" no busca generar polémica. Se ha cuestionado incluso el nombre, pero ese no es el punto. Lo importante es que, a partir de un caso que visibilizó esta problemática, hoy tenemos la oportunidad de atenderla.

El interés superior de la niñez no puede depender de la voluntad de quien ha abandonado sus responsabilidades.

Lo que proponemos es claro: Primero, establecer en la Constitución que debe prevalecer el interés superior de la niñez en todos los casos de movilidad.

Segundo, crear mecanismos ágiles, accesibles y con control judicial para que quien ejerce la custodia pueda tomar decisiones sin depender de quien incumple.

Tercero, dejar claro que la patria potestad no es un privilegio, sino una responsabilidad; y cuando se abandona, no se puede seguir generando poder.

Se ha dicho que esta reforma quita derechos a los padres. Es falso, completamente falso. No se le quitan derechos a nadie; se evita el uso abusivo de esos derechos cuando hay incumplimiento comprobado.

Se ha dicho que facilita que se lleven a un menor sin autorización. También es falso. Siempre habrá control judicial y revisión bajo el principio del interés superior de la niñez.

Se ha dicho que facilita la sustracción de menores. Falso. Esta iniciativa respeta plenamente los tratados internacionales.

Se ha dicho que puede prestarse a abusos. Lo que hoy es un abuso es el sistema actual, donde quien no cumple tiene poder y quien sí cumple enfrenta obstáculos. Esta reforma corrige esa distorsión.

Compañeras y compañeros: El abandono parental no puede seguir siendo un instrumento de control. Quien decide no estar, no debe decidir por quienes sí están.

Esta reforma no es contra alguien; es a favor de quienes sí cumplen. Es a favor de las niñas y niños de México, para que nunca más vean limitado su futuro por la ausencia de quien decidió no hacerse cargo.

Hoy tenemos la oportunidad de corregir una injusticia estructural, de poner la ley al servicio de la realidad y de dejar claro de qué lado estamos, del lado de la niñez, del lado de la justicia, del lado de quienes sí están.

En México, el interés superior de la niñez no se negocia. Quien abandona, no decide.

Es cuanto, diputada presidenta.

Muchas gracias a todas y todos.