Gracias, diputada presidenta,

Quiero comenzar agradeciendo al coordinador de la mayoría, el doctor Ricardo Monreal, y a mi coordinador, Carlos Puente Salas, la oportunidad que me dan de presentar esta iniciativa que construimos entre los tres, pero que tengo el honor de exponer ante ustedes para, ojalá, lograr el consenso necesario.

El tema que hoy traemos a la tribuna es un tema que nos ha alcanzado como sociedad y frente al cual no hemos sabido estar a la vanguardia. Nuestras hijas e hijos ya no solo juegan en las calles o en los parques; hoy también viven en un mundo digital, en redes sociales, en aplicaciones, en espacios que deberían ser seguros, pero que no siempre lo son.

El problema que hoy pongo a su consideración comienza de forma aparentemente inofensiva: con un "hola", con un "like" o con un simple mensaje. Pero puede escalar hasta convertirse en una de las formas más atroces de violencia contra la niñez: el grooming.

El grooming es una serie de conductas de persuasión, engaño, manipulación o acoso que una persona adulta ejerce sobre una niña, niño o adolescente a través de medios digitales, con el propósito de generar confianza para obtener contenido sexual, inducir actos de carácter sexual o captar a la víctima con fines de explotación u otros delitos. Se trata de una forma de abuso que no siempre es física, pero que puede ser profundamente dañina en lo psicológico y emocional, incluso sin salir de una pantalla.

Las cifras no solo preocupan, nos alarman. En 2024, más de 10,000 niñas, niños y adolescentes fueron atendidos por violencia sexual en hospitales públicos. Solo el 2% de los casos se denuncia y menos del 1% obtiene justicia. México es señalado como un foco relevante en redes internacionales de abuso sexual infantil, con miles de víctimas de trata.

En el entorno digital, la situación no es distinta. Más del 20% de adolescentes que usan internet han sido víctimas de acoso cibernético. Se estima que uno de cada cinco niños ha sufrido algún tipo de daño sexual en línea y, en América Latina, siete de cada diez menores ni siquiera saben qué es el grooming.

Compañeras y compañeros legisladores,

La realidad es clara, la sociedad ha evolucionado, pero nuestro marco jurídico no lo ha hecho al mismo ritmo. Este fenómeno ocurre todos los días y, sin embargo, en muchos casos no está debidamente abordado ni enfrentado con la contundencia necesaria.

Por eso acudo ante esta, la más importante soberanía de nuestro país, para proponer la creación de una estrategia integral de prevención y protección contra la explotación sexual infantil, con especial énfasis en el entorno digital.

¿Qué propone esta iniciativa?

Primero, establecer una coordinación efectiva entre autoridades de los tres niveles de gobierno. Segundo, impulsar protocolos en plataformas digitales, como mecanismos de reporte, control parental y verificación de edad. Tercero, fortalecer la atención a las víctimas, garantizando su rescate, protección, atención psicológica y reintegración. Cuarto, reforzar acciones de prevención, particularmente frente al grooming.

Para ello, se plantean reformas a distintos ordenamientos:

Primero, la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos.

Segundo, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, para crear un nuevo artículo 69 Ter que obligue a las autoridades federales, estatales y municipales a implementar, de manera coordinada, las políticas, acciones y protocolos derivados de esta estrategia.

Tercero, la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, para establecer en la Secretaría de Gobernación la responsabilidad de coordinar esta estrategia.

Legislar para proteger a las futuras generaciones es, sin duda, el legado más importante que podemos dejar a nuestro país, a nuestra sociedad y, sobre todo, a nuestras hijas e hijos. Este problema no es ajeno, puede tocar a cualquier familia.

Esta iniciativa constituye el punto de partida para ordenar la acción pública y obligar al Estado a diseñar e implementar una estrategia integral. En una segunda etapa, buscaremos fortalecer el marco penal para endurecer sanciones, aumentar penas y, en su caso, construir un tipo penal específico.

Si la sociedad evoluciona, nuestro marco normativo debe hacerlo con la misma velocidad. Hoy el problema ya nos alcanzó, pero estamos aquí para hacer lo que nos corresponde, dar soluciones, prevenir riesgos y proteger a quienes más lo necesitan.

Hagámoslo con responsabilidad. Hagámoslo con firmeza. Hagámoslo ahora.

Es cuanto, ciudadana presidenta. Y, sabedor de su talento legislativo, espero tenga a bien sumarse a esta iniciativa, así como muchas y muchos de nuestros compañeros legisladores.

Gracias por su atención.