Con la venia de la Presidencia,
El silencio frente a la violencia de género es renunciar a la justicia y permitir que la impunidad siga cobrando más vidas. Hoy seguimos alzando la voz para decir que el amor no mata, que el crimen no se justifica y que ninguna agresión debe quedar impune ni en el olvido.
El feminicidio es una de las expresiones más atroces de la violencia humana. No solo arrebata vidas, hiere profundamente a las familias que sufren la ausencia de un ser querido y lastima gravemente a la sociedad.
Hoy, que discutimos la reforma al artículo 73 de la Constitución, reafirmamos la necesidad urgente de proteger la vida, la dignidad humana y la integridad de las mujeres, facultando al Congreso para expedir una ley general en materia de feminicidio. El mensaje que, como legisladores, enviaremos a la sociedad es contundente: no habrá tolerancia a la violencia, ni espacio para la impunidad.
A partir de la publicación de esta reforma, el Congreso de la Unión tendrá 180 días para expedir un ordenamiento jurídico que homologue el tipo penal de feminicidio en todo el país, porque la justicia no puede depender de una posición geográfica.
La coexistencia de múltiples regulaciones en los ordenamientos jurídicos locales ha generado distorsiones que vulneran los principios de igualdad y seguridad jurídica. Esto se debe a que hechos de la misma naturaleza pueden ser investigados y sancionados de manera distinta, según la entidad donde ocurran, ampliando las brechas de desigualdad.
En sólo nueve entidades federativas del país se tipifica el feminicidio en congruencia con el ámbito federal. Sin embargo, en otras se modifican los supuestos, lo que diluye los criterios o restringe su alcance. Ello implica que las penas, las agravantes y los elementos del delito varían, lo que puede dar como resultado la impunidad. Una impunidad que también mata, porque permite que la injusticia se repita y que el sistema continúe fallando.
Por ello, el propósito de este dictamen es establecer criterios legales uniformes que garanticen investigaciones con perspectiva de género y sanciones proporcionales.
Hoy, en muchos casos, los crímenes contra mujeres no se investigan como feminicidios, aun cuando existen signos evidentes de violencia extrema, como agresiones sexuales o mutilaciones. La brutalidad con la que se priva de la vida a una mujer exige una respuesta institucional firme y coordinada. Prevenir con todos los instrumentos del Estado, pero también sancionar con todo el peso de la ley.
De ahí la pertinencia de esta reforma constitucional, impulsada por la titular del Ejecutivo, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, que hoy avanza con el objetivo de enfrentar de raíz este grave problema. El principio debe ser ante toda muerte violenta de una mujer, la autoridad debe estar obligada a investigarla como feminicidio, sin dilaciones, sin excepciones y sin excusas.
El Estado mexicano tiene compromisos claros en el ámbito internacional, y esta reforma es también congruente con los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 y con la necesidad urgente de cerrar brechas de impunidad.
Asimismo, se alinea con la plataforma político-electoral del Partido Verde Ecologista de México, que ha propuesto homologar lineamientos para prevenir y sancionar los delitos, así como emplear bases de datos homologadas que permitan recibir información oportuna.
Hoy buscamos cerrar las lagunas legales, pero también fortalecer los protocolos de actuación. Se requiere coordinación con las fiscalías de las entidades federativas para garantizar investigaciones eficaces, sensibles y con perspectiva de género. Porque el objetivo es cambiar realidades; es decir, no solo castigar el delito, sino evitar que ocurra.
Hoy honramos la memoria de aquellas mujeres que ya no están, de quienes nos enseñaron que es necesario transformar la realidad y que, desde el Estado, cuando hay convicción y voluntad de todas las fuerzas políticas, los cambios dejan de ser promesas y se convierten en acciones concretas y cada avance que logramos llevará el nombre de cada una de estas mujeres.
Es cuanto, presidenta









