Con el permiso de la Asamblea:
Saludo con agrado:
A los Galardonados con la presea al Mérito de Protección Civil 2016;
A las autoridades y funcionarios públicos que nos acompañan;
Señoras y Señores Diputados:
El día de hoy, se cumple una fecha emblemática para todos los capitalinos, por ello, es un honor y una gran responsabilidad dirigirme a ustedes en esta sesión solemne.
Rememorar los treinta y un años de aquel devastador sismo de 1985, implica recordar, no sólo las imágenes, que cada uno de los ciudadanos de aquél año observaron por sí mismos de edificios colapsados y calles obstruidas, sino también, las innumerables pérdidas humanas.
El 19 de septiembre del año de 1985, los habitantes de esta Ciudad, fueron testigos, alrededor de las siete de la mañana, del desastre natural que más ha marcado el corazón y la memoria de los mexicanos y en especial, de los capitalinos.
Me refiero al sismo de 8.1 grados Richter que cimbró los cimientos de cientos de estructuras; hospitales, escuelas, guarderías, hoteles, casas, colapsándolas sin discriminación alguna; dándonos cuenta de una realidad que hasta ese momento, ningún mexicano había experimentado, el dolor de perder al mismo tiempo, el trabajo, su patrimonio y lo más lamentable, a su familia dejándolas, en muchos casos, sin padres, madres, hijos, hermanos o nietos, generando la lamentable realidad de truncar carreras profesionales, estudios básicos, cierre de negocios y dar por concluido, de modo inesperado y para siempre, infinidad de proyectos y desarrollos personales.
Sin embargo, a pesar de la tristeza que embargó a la sociedad, después del suceso, apreciamos un cambio drástico de la sociedad civil, en la cual se observó la solidaridad y el sentimiento de ayuda mutua para levantar una Ciudad destrozada.
En este sentido, estamos conscientes que el verdadero y justo recuerdo que se le puede expresar a los fallecidos es, primordialmente, dar a conocer y constatar que aquella cruel historia no volverá a repetirse, que se está preparado, por ambos lados, la sociedad civil y el ámbito institucional, para enfrentar los acontecimientos derivados de los fenómenos de la naturaleza.
Si bien, en1985 no existía en la ciudad, una Secretaría propia para enfrentar este tipo de desastres naturales, pues en ese entonces, quien asumió la responsabilidad de hacer frente a la desgracia como institución, al no contar con un sistema de protección civil; fue la Secretaría de Protección y Vialidad; esta realidad cambió hasta el 10 enero de 1996, fecha en la cual la Ciudad de México implementó por vez primera un Sistema de Protección Civil.
A sabiendas de la importancia de tener este tipo de instituciones en la estructura gubernamental, es fundamental otorgarle un presupuesto adecuado para que la Secretaría de Protección Civil realice las acciones necesarias tendientes a prevenir pérdidas humanas y reducir en lo posible, pérdidas económicas frente a fenómenos naturales, los cuales son impredecibles e inevitables.
Atendiendo a la importancia que ello implica vemos con preocupación que en el año 2009, el gasto aprobado para la Secretaria de Protección Civil del entonces denominado Distrito Federal se redujo casi en un 50 por ciento, pasando de 194 millones de pesos en 2008 a 98 millones de pesos en 2009, circunstancia que desde luego es angustiante porque deja endeble a la ciudadanía ante sucesos de contingencia.
Esto último debe ponernos a pensar, desde ahora, que en la aprobación para el presupuesto del año 2017, debemos de ser extremadamente analíticos, más aún, si consideramos la reducción presupuestal que se avecina con la no inclusión del fondo de capitalidad a favor de la Ciudad de México.
Por ello, debemos privilegiar la asignación de recursos a los temas prioritarios de la Ciudad, entre ellos, sin duda, la procuración, protección, asistencia y auxilio para cualquier habitante de la Ciudad de México ante cualquier tipo de accidente o catástrofe, así como de sus bienes materiales y del medio ambiente.
De igual forma, consideramos necesario tener un fondo destinado a la protección civil y a proveerle a los capitalinos, certeza de que pese a los recortes económicos, el Gobierno actuará con solvencia financiera ante cualquier contingencia.
Continuando con este ánimo de prevención, no debemos perder de vista que no solo los sismos pueden sorprendernos y ocasionar desgracias, sino también otros fenómenos como la combustión en zonas abiertas o las precipitaciones hidrometeorológicas.
Por lo anterior es muy importante atender al medio ambiente y procurarlo, ya que desarrolla un rol determinante para prevenir daños, pues por todos es conocido que el cambio climático trae consigo modificaciones al ambiente tradicional de cada temporada.
Esto se demuestra en la actualización de una serie de incendios derivados de las sequías de pastizales en Xochimilco, Tláhuac o Iztapalapa; o bien, de inundaciones causadas por una cantidad de lluvia desmesurada derivado de la urbanización intensiva y la desaparición de lagos, lo cual ha hecho que la temperatura aumente y las lluvias se incrementen precipitándose el agua considerablemente más fuerte.
Todo lo descrito, aunado a la existencia lamentable de tiraderos a cielo abierto y una red de drenaje limitada por su antigüedad, hace que los más perjudicados sean los habitantes ubicados en las laderas, misma suerte corren quienes viven a las faldas de cuerpos de tierra, ya que el reblandecimiento puede acarrear deslaves y con ello la posible pérdida de vidas.
En este contexto, es necesario asignar competencias plenas a las instituciones encargadas de la promoción y vigilancia del cumplimiento de las disposiciones jurídicas en materia del ordenamiento territorial, es decir, es indispensable asignar a la Procuraduría Ambiental, PAOT, competencias exclusivas de verificación en ordenamiento territorial, ya que la procuraduría es un órgano técnico especializado protector de la naturaleza y previsor, en este sentido, de desastres lamentables para la población.
Hoy, vemos que hay una gran área de oportunidad sobre los temas de protección civil en la Ciudad de México, los cuales no podrán atajarse sin la colaboración de la sociedad civil, quien sin la obligación que sí posee el Estado mexicano participa activamente en el resguardo de sus congéneres, circunstancia que es loable y sin duda alguna, fundamental para el éxito de las políticas que desarrolla el gobierno; sin el aporte de los ciudadanos el grado de efectividad en este tipo de tareas sería mínimo.
Por todo ello, hoy reconocemos la labor llevada a cabo por los seis nominados a esta presea, quienes ya la han ganado de antemano, pues con su ejemplo diario han cumplido su compromiso con la sociedad, aún sin esperar nada a cambio.
Por estas razones, el grupo parlamentario del Partido Verde, se congratula con la entrega de la presea al mérito de Protección Civil 2016: Héctor Asdrubal Urrutia; Luis Eduardo Pérez Ortiz; al Grupo de Protección Civil del Colegio de Ciencias y Humanidades del Plantel Vallejo; a Rafael López López; así como a la Dirección Ejecutiva del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas y Juan Manuel Carrillo Delgado, quienes, con su labor, la población de la Ciudad está cada vez más segura.
En hora buena y muchas felicidades, esperemos que en breve más mexicanos y capitalinos sigan sus pasos por una Ciudad mejor y más segura.
Es cuanto señor Presidente.
PARTIDO VERDE ECOLOGISTA DE MÉXICO
