ALERTA DE RESCATISTAS: AUMENTA EL ABANDONO DE PERROS Y GATOS
- Congreso de la CDMX busca crear una legislación que dé certeza y respaldo a quienes rescatan animales.
Detrás de cada refugio hay una historia que casi siempre empieza igual: alguien ve a un animal abandonado y decide no voltear a otro lado. Con un patio, un espacio pequeño y muchas ganas de ayudar, comienzan a rescatar vidas. Pero con el tiempo esa decisión se convierte en una responsabilidad enorme que hoy muchos ciudadanos cargan prácticamente solos. De esa realidad se habló en el segundo foro temático sobre refugios y albergues, organizado por la Comisión de Bienestar Animal del Congreso de la Ciudad de México, presidida por el diputado del Partido Verde Manuel Talayero.
En el encuentro participaron también las diputadas Diana Barragán, del Partido del Trabajo, y Judith Vanegas, de Morena, así como el diputado Paulo Emilio García, vocero de Morena, quienes coincidieron en que el problema del abandono animal en la ciudad requiere no sólo diálogo, sino también reglas claras y políticas públicas que realmente ayuden a quienes están enfrentando esta realidad.
Rescatistas y activistas señalaron que hoy los refugios están sosteniendo una responsabilidad que debería asumir también el gobierno, por lo que más allá de una regulación, advirtieron que lo que hace falta son apoyos concretos como alimento, esterilizaciones, atención veterinaria, infraestructura y acompañamiento institucional que les permita continuar con esta labor.
En el foro estuvo presente también el doctor Carlos Alberto Esquivel Lacroix, experto reconocido en la materia y ex titular de la Agencia de Atención Animal (AGATAN) quien insistió en que la regulación de los refugios no es el de perseguir y sancionar a quienes dedican su vida a rescatar animales, sino en poder legislar para ejercer la ciencia en pro del bienestar de los animales y que existan los apoyos.
Durante el diálogo también se señaló que actualmente la ley no define con claridad qué es un refugio, por lo que se planteó avanzar hacia una legislación que funcione como un paraguas legal, que dé certeza jurídica a quienes realizan esta labor, establezca reglas claras y permita que los refugios que realmente trabajan por el bienestar animal puedan acceder a apoyos y seguir salvando vidas.
