Con la finalidad de garantizar el bienestar de los animales de compañía, así como prevenir los impactos negativos de una tenencia irresponsable, el senador Jorge Carlos Ramírez Marín, del Partido Verde, propuso establecer la figura de tutor responsable de animales de compañía en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente.
Explicó que los animales de compañía forman parte del entorno urbano y de sus flujos ecológicos, además de que su tenencia irresponsable produce impactos ambientales negativos como el aumento de colonias ferales, el abandono, la interacción conflictiva con fauna silvestre y riesgos sanitarios. De igual manera, genera costos públicos por captura, albergue y campañas de remediación de estas problemáticas.
Aseguró que la falta de una figura jurídica que establezca quién es el responsable y cuáles son sus obligaciones frente a los animales de compañía, genera vacíos normativos que dificultan la prevención del maltrato, el abandono y la negligencia.
Subrayó que su propuesta, además de definir jurídicamente la relación entre el tutor y el animal de compañía, detalla las obligaciones del primero para con el segundo, las cuales son alimentación adecuada, atención médico-veterinaria, no abandono, esterilización y vacunación, así como la colaboración con la autoridad.
El objetivo central de su propuesta es establecer esta figura de tutor responsable a nivel de ley general, para que éste tenga obligaciones exigibles, además de que plantea la creación del Registro Nacional de Tutores Responsables, como una herramienta de identificación animal que permita la interoperabilidad con sistemas locales, habilite la prevención, la vigilancia y la corrección oportuna de incumplimientos.
Dijo que este Registro Nacional puede implementarse mediante plataformas digitales, aprovechando infraestructura pública existente y estándares abiertos. Para monitorear resultados se proponen como indicadores: el número de tutores y animales de compañía registrados a nivel nacional y por entidad; la tasa de denuncias por abandono y maltrato asociadas a animales identificados; la cobertura de esterilización y vacunación en la población animal registrada; la reducción estimada de colonias ferales y de interacciones conflictivas con fauna silvestre; así como el tiempo de respuesta y resolución de verificaciones.
Finalmente, apuntó que esta reforma promueve el derecho a un ambiente sano y reconoce el valor intrínseco de los animales de compañía, articulando las responsabilidades que tienen sobre ellos los tutores; sin embargo, recalcó que no se buscan castigos desproporcionados, sino que se priorizan las medidas preventivas y de educación ambiental.
El diputado ecologista, Felipe Miguel Delgado Carrillo, planteó modificar las leyes de Seguridad Nacional, la General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados, la Orgánica de la Administración Pública Federal y el Código Penal Federal, a fin de que se consideren como delitos que atentan contra la seguridad nacional toda acción que se cometa contra las bases de datos de la población sin autorización.
Para frenar la difamación y la violencia digital que sufren algunos médicos veterinarios, el senador Jorge Carlos Ramírez Marín exhortó a la Secretaría de Gobernación, a la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, así como a las fiscalías estatales a impulsar acciones para prevenir y atender estos casos; además de exhortar a las principales plataformas digitales que operan en México a robustecer sus protocolos de denuncia y respuesta para atender esta problemática.
El senador ecologista lamentó que, cada vez con mayor frecuencia, los médicos veterinarios zootecnistas sean objeto de campañas de desprestigio, acusaciones infundadas y amenazas a través de redes sociales, lo que afecta no solo su honor y reputación, sino también el ejercicio de su labor profesional. Agregó que estas acciones pueden derivar en daños morales, económicos e incluso en un deterioro de la confianza pública hacia la profesión.
Dijo que a pesar de que nuestra legislación contempla mecanismos para proteger a las personas frente a ataques al honor y la reputación, existe un vacío en la aplicación de estas disposiciones frente a la violencia digital que ocurre en redes sociales, donde la velocidad y el alcance de los mensajes generan un impacto mucho mayor que en los medios tradicionales.
Aseguró que este exhorto no busca limitar la libertad de expresión ni censurar opiniones legítimas, sino garantizar que el gremio veterinario cuente con herramientas claras para denunciar y que las autoridades actúen de manera eficaz cuándo exista difamación, hostigamiento o amenazas digitales, esto con la finalidad de “proteger la integridad profesional de quienes desempeñan un papel clave en la salud animal, la sanidad agroalimentaria y el bienestar de la sociedad”.
Finalmente, agregó que su Punto de Acuerdo también exhorta a colegios y asociaciones de médicos veterinarios a establecer canales institucionales de acompañamiento y orientación jurídica para los médicos veterinarios que enfrenten violencia digital en el ejercicio de su actividad profesional.