CON SU PERMISO DIPUTADA PRESIDENTA.

Compañeras Diputadas y Diputados

Un 17 de octubre pero de 1953 el Gobierno de México reconoce que las mujeres tienen derecho votar y ser votadas para cargos de elección popular, derecho que fue conquistado gracias a la ardua lucha que por décadas libraron mujeres convencidas de su valor y de sus capacidades.

Hoy más que conmemorar la conquista del derecho de las mujeres a participar en la vida política, tenemos que reconocer y celebrar el valor de las mujeres que lucharon por conquistar el acceso a un derecho que si razón fue negado por décadas.

Se tiene cuenta, que en México la lucha por la igualdad en los derechos civiles de las mujeres se inició a finales del siglo XIX, mediante una publicación en la revista Las Violetas de Anáhuac donde se realizó un reclamo por el derecho al voto de las mujeres, reclamo que poco a poco fue esparciéndose.

El derecho a votar y a participar como candidatas a cargos públicos, se conquistó primero en los estados de la república y fueron ejercicios de participación como el Primer Congreso Feminista de 1916 realizado en el estado de Yucatán, donde las mujeres que participaron demandaron que se otorgará el voto ciudadano a las mujeres.

Sin embargo, en 1917 de nueva cuenta se negó la participación de las mujeres; bajo argumentos ridículos y denigrantes, no se consideró oportuno otorgar el sufragio a la mujer y fue 36 años después, a través de la movilización y protesta de más 20 mil mujeres en la Ciudad de México que se exigió al presidente cumpliera con su promesa de campaña.

Es así como en 1953, se promulgan las reformas que permiten el voto y la participación como candidatas en elecciones en el ámbito federal.

A las mujeres el ejercer cada uno de nuestros derechos a significado enfrentar una lucha por su reconocimiento y por la igualdad en el acceso a su ejercicio, todo por una cultura de abuso, todo por mantener la supremacía que los hombres instauraron mediante la fuerza.

Podemos señalar muchos momentos por demás trascendentales en la historia que hicieron posible que hoy estemos 33 diputadas en este Congreso, es un largo trayecto que no fue fácil recorrer para todas aquellas mujeres feministas que nunca se conformaron.

Hoy podemos decir que el empoderamiento político de las mujeres en Poder Legislativo se ve materializado, volteemos a ver la conformación del Congreso de la Unión, con el Senado de la República integrado en un 49.22% por mujeres y la Cámara de Diputados integrada en un 48%, hoy presidida por segundo año consecutivo por una mujer.

Así también, en 16 de Congresos Locales de los Estados de la Republica la participación de las mujeres es de un 50% o más y en los otros 16 la participación no es menor al 40%.

En el caso del Congreso de la Ciudad, no solo somos 33 diputadas y 33 diputados, por segundo año consecutivo y después del gran trabajo realizado por la Diputada Isabela Rosales, la presidencia de la Mesa Directiva sigue a cargo de una mujer y a su trabajo se a caracterizado por promover el dialogo y la empatía.

En contraste con lo anterior, la participación de las mujeres en el Poder Ejecutivo sigue estando relegada, de los 32 Estados, solo 3 son Gobernados por mujeres, solo hay un 14% de presidentas municipales, de todos los síndicos, solo el 26% son mujeres y en el Poder Judicial únicamente hay un 39% de juezas y magistradas.

Ante esta realidad y con la amplia participación y representación de las mujeres en el Poder Legislativo, recientemente se logró un avance más, se aprobó una reforma con la que se obliga al Poder Judicial, a Cabildos Municipales, a Órganos Autónomos y a los gabinetes los Gobiernos Federal y Estatales, a establecer la paridad de género en su conformación.

Sin embargo, es importante analizar porque sólo 3 mujeres son Gobernadoras de un Estado, aun cuando el Instituto Nacional Electoral reporta que el padrón electoral está integrado por 52% de mujeres, ¿Qué hace falta para que las mujeres ejerzamos esa mayoría y empoderemos a más mujeres?

Me parece que aquí es donde tenemos uno de nuestros más grandes retos, el que nuestra participación en la toma de decisiones se traduzca en el empoderamiento individual y colectivo de las mujeres en todos los ámbitos ya sea económico, político, jurídico y sociocultural.

Ejerzamos el poder y promovamos cambios que generen convicción y confianza para que las mujeres voten por mujeres que las representen, que representen sus causas y luchas, que busquen su bienestar, no podemos permitirnos defraudarlas porque de todas depende seguir avanzando.

Estamos en deuda y es nuestro deber continuar con la búsqueda por la igualdad de los derechos de las mujeres, niñas y adolescentes, procurar su seguridad y su acceso a la justicia, demandas que hoy son el grito de millones de mujeres.

Es cuánto.

PARTIDO VERDE