CON LA VENÍA DE LA PRESIDENCIA

Buenos días, compañeras diputadas y diputados.

Invitados especiales, gracias por su presencia.

¡Si el 2 de octubre no se olvida, el 10 de junio tampoco!

El México de hoy no lo podemos entender sin analizar los Movimientos Estudiantiles de 1968 y de 1971, conocido como el "El Halconazo". Ambos resultan ser una memoria dolorosa, pero también un parteaguas para hacer de nuestro país una nación tolerante, una nación que emprendió el camino hacia la construcción de la democracia, transformándose para siempre la relación entre gobierno y gobernados.

Esos acontecimientos hicieron que nuestro México transitara de un país homogéneo a un país plural y multicultural, todo articulado desde el corazón de la esperanza de una generación de jóvenes libertadores que nos dieron una lección de dignidad y fortaleza.

Nuestro país, en décadas anteriores, era dirigido por un gobierno incapaz de abrir un espacio de diálogo y tolerancia hacia los jóvenes estudiantes que solo buscaban ampliar y concretar los derechos que sus abuelos revolucionarios habían conquistado en un movimiento armado que desembocó en un nuevo marco constitucional con un sentido social profundo.

¿Qué pedían los estudiantes en 1971, compañeras y compañeros diputados? ¿Cuál era su exigencia?

Un país más democrático, dialogo público, dejar de ser estigmatizados por ser jóvenes y estudiantes; querían ser escuchados y tomados en cuenta.

En aquella época estas peticiones resultaron ser muy contestarias para el régimen que gobernaba, cuya única reacción fue reprimir, asesinar, torturar y encarcelar.

El día de hoy se puede decir que en nuestro país y en esta Ciudad, la libertad de expresión se ejerce plenamente, que las autoridades y servidores públicos hemos abierto el diálogo con los ciudadanos para atender y solucionar sus problemas. Sin embargo, debemos aceptar que aún existe una enorme brecha entre la sociedad y sus representantes populares.

Debemos cambiar el sentir de la ciudadanía con acciones concretas, como transparentar nuestras actividades y el uso de los recursos, informar sobre las leyes aprobadas y dotar a la ciudadanía de todos los elementos posibles que les permita ir creando un juicio objetivo, pero sobre todo positivo, de la labor legislativa.

Debemos reconocer también, que hemos evolucionado a partir de las experiencias como las vividas el 10 de junio de 1971. Ahora los mexicanos tienen bien reconocido su derecho constitucional a la libertad de expresión, de prensa, de manifestación de las ideas a través de mítines, concentraciones, manifestaciones públicas, entre otras actividades, derecho que ahora es incluso resguardado y acompañado por las autoridades para mantener el orden y garantizar que sus derechos humanos no se vulneren.

Pero también los servidores públicos tenemos la obligación de conducir a la ciudadanía por los cauces legales, de encauzar sus demandas por la vía pacífica y de evitar que con violencia expresen sus exigencias.

Asimismo, tenemos la responsabilidad y la obligación de informar y sensibilizar a los jóvenes sobre la importancia de los hechos ocurridos en 1971, especialmente a esta nueva generación de jóvenes que debe entender que la lucha emprendida en ese tiempo, fue para tener mayor libertad, democracia e instituciones fortalecidas.

Los jóvenes deben valorar las instituciones, saber y entender que la democracia y las libertades que hoy disfrutamos, son resultado de la lucha social que otros jóvenes dieron y que ahora a ellos les corresponde seguir refrendando y defendiendo.

Estimados amigas y amigos:

Si bien es cierto que hoy le estamos rindiendo honor a los mártires del 10 de junio de 1971, debemos recordar que el máximo honor que se puede dar, a quienes ofrendaron su vida, es mantener viva la llama de los ideales que motivaron ese movimiento.

En la actualidad, todavía los jóvenes estudiantes sufren dificultades para tener acceso a la educación, a un empleo digno, a un salario bien remunerado, a oportunidades para tener acceso a la cultura, a la ciencia, al arte y al deporte.

A todos ellos debemos decirles que no deben perder la esperanza, que este Congreso de la Ciudad de México está comprometido con sus causas, con sus anhelos y que para ello impulsaremos reformas para su desarrollo y empoderamiento.

Para el Partido Verde es justo y oportuno que esta Primera Legislatura del Congreso de la Ciudad de México, rinda tributo y reconocimiento a los mártires del movimiento del 10 de junio 1971, porque ellos y ellas son las columnas que han cimentado nuestra actual democracia.

A quienes hoy somos representantes, nos corresponde asegurar la continuidad y la legitimidad del proceso histórico generado en los movimientos de 1968 y 1971.

Por último, quiero hacer un llamado a los jóvenes estudiantes de hoy, para que revaloren su historia y sus instituciones; invitarlos a tomar su pasado como punta de partida para impulsar acciones que influyan positivamente en nuestra Ciudad, en nuestro país y en el mundo entero.

Muchas gracias.

Es cuanto, Sr. Presidente.

PARTIDO VERDE